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Todo aquel que se plantea montar un home studio termina haciéndose la siguiente pregunta: ¿En qué invierto mi dinero? De ahí, lo más probable es que pase a buscar en mil sitios en internet los equipos que tiene la gente en sus estudios y la configuración de estos mismos. Cuando vea los estudios de la gente, verá un montón de compresores, ecualizadores, sumadores… Y pensará que, si no tiene todo ese equipo, su estudio no va a estar lo suficientemente preparado. Pero, a día de hoy, con todos los recursos digitales que tenemos… ¿hasta qué punto tiene esto sentido? ¿Podemos conseguir la misma calidad sonora que conseguimos con módulos analógicos con las herramientas digitales? Y, la pregunta del millón: ¿Qué es preferible, usar hardware o plugins?

La primera pregunta es fácil de responder. No, no tiene ningún tipo de sentido pensar que tu estudio va a ser el mejor o peor estudio por tener más o menos equipo que el de otro. El que hace que un estudio sea bueno o malo eres tú mismo. Es lo de siempre, un buen técnico va a conseguir sacar un buen sonido con las herramientas que sean, mientras que un mal técnico no va a sacar adelante ninguna mezcla ni con los mejores equipos del mundo.

La segunda pregunta tampoco es difícil responderla. Si estuviésemos hablando de calidad de señal: Sí, podemos incluso superar la calidad con las herramientas digitales. Es por eso que se ha invertido en mejorar los sistemas de grabación y mezcla a lo largo de la historia. Antes, cada uno de los pasos por los que tenía que pasar la señal eran degradaciones notables que se añadían a esta. El objetivo ha sido corregir todos esos efectos con los que en tiempos se tenía que lidiar. Pero no estamos hablando de calidad de señal, sino de calidad sonora. Si nos fijamos en los matices que añade el mundo analógico a nuestro sonido, es más que valiente afirmar que “el digital supera al analógico” y viceversa. Para mí, ninguno es mejor que el otro. Son distintos. Y más importante aún, son compatibles entre sí.

Hardware o plugins a la hora de mezclar.

Vayamos al meollo de la cuestión. Recapitulando lo que he dicho, si:

  • Tener mucho equipo analógico no va a hacer que tu estudio sea mejor que el de otro con menos equipo.
  • Ninguna herramienta suena mejor que otra sólo por el hecho de pertenecer al mundo analógico o al mundo digital.

No es difícil averiguar lo que voy a decir. Ninguno de los dos es mejor que el otro. El uso de cada uno conlleva una serie de ventajas e inconvenientes. ¿Cuáles son?

Ventajas de los plugins y desventajas del hardware.

La primera ventaja que se me ocurre es que, una vez que adquieres un plugin, lo puedes usar en todas las pistas o buses que quieras. Sólo dependes de la capacidad de procesamiento de tu ordenador. En cambio, si quieres poner un modelo de hardware en varias pistas con diferentes parámetros, vas a necesitar tener varias unidades de este.

Otra de las ventajas es que, si estás trabajando en varias sesiones a la vez, cada uno de los plugins se te va a guardar con cada parámetro que hayas establecido en cada sesión. Por contrario, si usas hardware, vas a tener que anotar cada uno de los parámetros y cambiarlos para cada sesión. Esto hace más tedioso todo el proceso, e incluso puede causar diferencias en la mezcla de un día a otro (al no tener guardado exactamente todo lo que has hecho en el módulo en cuestión).

El mantenimiento es otro punto a favor para los plugins. No necesitan ninguno. Sólo tienes que tener todas las licencias en orden y ya está. El hardware puede deteriorarse con el paso del tiempo.

Y, para terminar, hay que hablar del coste. Si bien hay plugins más caros que muchos módulos físicos de bajo coste, por lo general la diferencia de precio es más que significativa.

Ventajas del hardware y desventajas de los plugins.

La principal ventaja es que, cuando compras una unidad física de lo que sea, esta es única. Aunque tengas dos de la misma marca y el modelo, estas no van a sonar exactamente iguales. Esto hace que, con cada pieza de hardware que adquieras, aportes algo al sonido que nadie más puede aportar. Es decir, creas tu propio sonido. Un mismo plugin lo pueden tener millones de personas, y va a sonar igual en cualquier parte del mundo.

La otra ventaja que se me ocurre está más enfocada a las emulaciones de unidades físicas concretas. Hay emulaciones que suenan fantásticas y que dan la oportunidad a un montón de usuarios de tener el sonido característico de la unidad que sea. Pero no son esa unidad. Por lo dicho en el anterior punto, esa unidad es única, y por muy buena que sea la emulación, no va a sonar como la pieza original.

Conclusión.

¿Cuál es la conclusión a todo esto? Para mí, los plugins son mucho más prácticos e incrementan tu eficacia a la hora de trabajar, algo fundamental en este sector. Ahora, si tienes alguna unidad física que tenga un sonido propio, usarla como herramienta es añadir algo único a tus mezclas que nadie más puede añadir. Lo que está claro es que el usar uno u otro no va a hacer que suene mejor o peor tu mezcla. Eres tú quien va a hacer eso.

Cierro el artículo aquí. Quiero cerrarlo diciendo qué es lo que uso yo. Uso ambos mundos. Casi todo lo proceso con plugins, pero sí que tengo varias unidades físicas que utilizo por lo que os digo. Me dan un sonido propio que no consigo con ningún plugin. Espero que os haya gustado este artículo. No olvidéis pasaros por nuestras listas de reproducción de Spotify y YouTube. ¡Nos vemos en el siguiente post!